Mitos sobre la madera: Los fantasmas históricos de la Madera

Siglo XX. El devenir de la madera como material de construcción ha venido siendo acompañado de una serie de paradigmas de tipo negativo que, como auténticos fantasmas, han alejado a los potenciales interesados en el uso de este material.

Mito 1 : La madera arde

Estamos hablando de aspectos como que «la madera arde», lo cual, como vamos a ver, es lógico: la madera arde. Todos estamos acostumbrados a verla en nuestros hogares, en las chimeneas.

Pero la madera, a diferencia del acero e incluso a diferencia del hormigón, es un material que tiene una elevada resistencia al fuego, y que permite dotar a los edificios de un tiempo de huida bastante notable, de una forma muy sencilla: por cálculo, prácticamente por seccionamiento de las estructuras.

La madera en un incendio consolidado, añade carga de fuego, pero si lo indagan verán que nunca es el origen ni la causante del fuego. Realmente, si lo analizan ustedes con un poquito de atención, verán que los grandes incendios que han aparecido últimamente en España, como por ejemplo, la fachada del edificio Campanar, en Valencia, o el incendio de la Torre Windsor, en Madrid… En ambos casos se trata de edificios que no tenían estructura ni acabados en madera. Los incendios suelen comenzar por los textiles y los plásticos que, al arder, generan gotas ardientes —fundentes de material— que hacen que se propague el incendio. Pero la madera, o las estructuras de madera, no suelen ser las causas del incendio.

Y para ello, simplemente, les sugiero que hagan una prueba: pónganse con un soplete y una viga de madera, aplíquenle fuego, y verán cuánto tiempo tienen que estar aplicándole calor para que esta llegue a autoinflamarse. Es decir, una chispa eléctrica, por ejemplo, no genera un incendio en una estructura de madera bajo ningún concepto. Pero sí se puede generar un incendio con la inflamación de unas cortinas, un colchón, etcétera. Ni siquiera un cigarrillo en una encimera de madera genera un incendio: le dejará una marca, pero no provocará un fuego.

Además, si el incendio ya se ha consolidado y los bomberos han de actuar, pueden arrojar agua sin problema porque la estructura no colapsará, tal y como hemos visto en el incendio de tres viviendas en Morata de Tajuña, en las que la estructura de acero colapsó por las dilataciones que las altas temperaturas generaron en el acero. Incluso cuando el incendio está consolidado la madera arde con nobleza, permite la evacuación y la extinción.

Mito 2: La madera se pudre

El segundo fantasma que ha acompañado a la madera como material de construcción desde mediados del siglo pasado es el que dice que la madera se pudre. Efectivamente, la estructura de madera está formada básicamente por carbohidratos, por azúcares en esencia, que en presencia de humedad se convierten en el alimento ideal de hongos y de algunos insectos —no de todos, pero sí de algunos—.

Pero cuando se diseña de forma solvente evitando acumulaciones de agua en contacto con los elementos de madera, sean estos estructurales o no, no hay nada que temer. El problema radica en que el prescriptor ha de someter a evaluación sus diseños para analizar si puede haber algún punto de acumulación de agua y el usuario debe mantener los sistemas de impermeabilización y los de recolección y conducción de agua.

De hecho las casas con estructura de madera de tantos barrios históricos de las grandes ciudades funcionaron perfectamente hasta que a finales del Siglo XIX empezaron a construirse, con materiales de muy pobre calidad, los cuartos de baño. Las fugas de las conducciones son las que generaron un problema para el que el diseño no estaba preparado.

En el mercado existen productos químicos de tratamiento de maderas pero si el diseño se hace bien la madera al interior de los edificios no necesita tratamiento alguno.

Mito 3: La madera es cara

 Y es cara por una cuestión de oferta y demanda: todavía el mercado de la madera en construcción es muy reducido. El número de almacenes que venden este material, aunque ya va creciendo, sigue siendo limitado, y por eso, comparativamente, la madera ha sido un material caro. Pero esto está cambiando drásticamente.

De hecho si la comparación de costes se efectúa integrando todos los aspectos de la obra con madera (coste de los medios de elevación, necesidad de mano de obra, andamios, cimentaciones, tiempo hasta la finalización, etc.) la construcción con madera, especialmente la industrializada, es rentable.

Scroll al inicio